17.7.14

Visiones

Están siendo días extraños. Cuando llegó lo que temía que llegar, un chispazo de falso estoicismo acudió para ayudarme. Camisas de fuerza, y pensar, "finalmente ocurrió". Pero no era final y como siempre mi mente, más inteligente que yo mismo, estuvo recordando, no sé en qué tiempo verbal.

Y así distingo entre sueños destellos metálicos en su cara, quizás de espejo o de cristal.

Romper a llorar de pronto como si después de tanto tiempo aún cupiera la sorpresa, como un golpe seco por la espalda.

Veo a Carlos soñar con pulpos que se pegan en su cara. Pesadillas en carboncillo. Estética de cómic de un niño que se recordaba adulto.

Veo a alguien, una joven de su edad, que no conozco, exclamar a su madre, casi llorando: "que Cano ha entrao".

Veo a un preso que le advierte: "ten cuidao con los moros". Pilares que se derrumban.

La cárcel es un lugar gigante, sin límites, que excede la física, las puertas son coincidentes. Cierran una puerta y la puerta se cierra en todos los sentidos. Lo peor es la memoria, el naufragio y la oquedad.  


25.6.14

Carta abierta, a la ciudadanía y a las instituciones de justicia y gobierno, solicitando el indulto para Carlos y Carmen


15 de junio de 2014 a la(s) 23:22
En una sociedad democrática como la que vivimos, con sus lagunas incluidas, las normas y sus instituciones tienen un papel fundamental que desempeñar. Sin normas que regulen las relaciones de convivencia, en toda su amplitud, y sin instituciones que garanticen el cumplimiento y buen funcionamiento de las mismas, la vida en comunidad se haría muy difícil cuando no imposible.

La amplitud del ordenamiento jurídico trata de recoger toda la casuística conocida y probable, trata de dar respuesta apropiadas y equilibradas a comportamientos que perturben o dificulten la deseable convivencia democrática. Y, en su intención de salvaguardar el interés general, nuestro ordenamiento jurídico se dota de jueces independientes (responsables de aplicar la ley, o sea, interpretar la norma. "Juzgar y hacer cumplir lo juzgado".) De otra parte, el Fiscal, como garante de los intereses del Estado, debe servir como contrapeso de los intereses particulares y preservar los principios de legalidad e imparcialidad para que, en cualquier supuesto, queden garantizado el interés público y social. 

Pero, ¿qué sucede cuando los mecanismos creados para salvaguardar la deseable y mejorable convivencia ciudadana fallan? ¿Existen herramientas correctoras que eviten los efectos perniciosos derivados de un error? Las normas, y los valores que las inspiran, no dejar de ser palabras escritas, por muy elevados y nobles intereses que las sustentes. Las instituciones donde se elaboran e interpretan estas normas están conformadas por personas y  "errar, está reconocido de antiguo, es humano". 

Esta carta denuncia el error que se comete al condenar a CARLOS Y CARMEN por un crimen superior al realizado, si de crimen puede calificarse lo acontecido aquella noche del pasado 29 de mayo de 2012. 

Volvamos, por un momento, al contexto social que rodearon aquellos hechos. Alrededor de 5'5 millones de personas se hallaban sin empleo; más de medio millón de personas, no tenían ningún tipo ingresos en sus hogares; el trabajo en precario, mal pagado y en negro aumentaban preocupantemente; se asistió a un crecimiento inusitado de personas acudiendo a comedores sociales; se produjo un aumento alarmante de personas que perdían sus hogares por no poder hacer frente al pago de  sus hipotecas; conocimos informes, como el de Cáritas, que evidenciaban el empobrecimiento del país y los duros efectos provocados en las capas más vulnerables de la sociedad: menores con una única comida al día, aumento de la desnutrición infantil, exclusión social, aumento de la pobreza, cortes en los suministros básicos de agua, luz y gas por impago de las facturas... Este era el contexto social en el que se desarrolló aquella huelga general, no lo olvidemos y, además, fue autorizada por el gobierno.

El contexto concreto del caso de CARLOS Y CARMEN fue muy similar al de otros piquetes informativos. A las 00'00, de la madrugada del 28 al 29 de mayo, se inicia la huelga. A estas horas de la noche, los únicos establecimientos abiertos son, fundamentalmente, bares de copas, y la función de los piquetes consiste en informarles del inicio de la huelga e instarles a que cesen su actividad laboral y se sumen, mediante el cierre del establecimiento, a las reclamaciones de la huelga. El piquete del que formaban parte, alrededor de treinta personas, acompañado por una patrulla de policía en todo su recorrido, llegaron a “La Champangería” (C/Martínez Campos) y la propietaria del local, se negó a participar en la huelga y, por tanto, se negó a cerrar el local. El piquete coreó consignas, pegó pegatinas por paredes y mesas y realizó una pintada en un cristal. La dueña llamó a la policía y se identificaron a varias de las personas allí presentes. No hubo agresiones físicas, no hubo daños al inmueble ni al mobiliario. Todo quedó reducido a la tensión del momento, a las pegatinas y a la pintada. 

¿Qué ha hecho diferente este piquete de otros? Nada de nada. Lo que ha hecho diferente este caso a otros, fueron los hechos sucedidos con posterioridad. Nadie  podía imaginar que se llegara a un juicio y, menos aún, que el fiscal solicitara una "castigo ejemplarizante": un año de prisión. Pero, aún, era menos imaginable que el juez, en su sentencia, considerando el rogatorio fiscal de dar un "castigo ejemplar" en las personas de Carlos y Carmen, rectificara la petición de un año de prisión por otra superior, y la elevara a tres años y un día de prisión. 

Confluyen aquí, circunstancias donde los mecanismos previstos para preservar la apacible convivencia ciudadana, lejos de alcanzarla, la violentan más. La ley, las normas, están para cumplirse y cuando media un conflicto entre particulares (piquete informativo/propiedad del local), como es el caso, serán los tribunales de justicia los encargados de mediar e impartirla. Sin embargo, en este caso concurren dos peculiaridades que lo convierten en diferente y especialmente sensible. De una parte, el castigo infligido a Carmen y Carlos, solicitado por el fiscal, como escarmiento, no guarda proporción con el daño causado (Lo que se produjo fueron gritos y una pintada, no medió violencia física ni daños materiales). Por otra parte, la inmediatez en el ingreso en prisión solicitada por el juez.

Cuando en la justicia se evidencia nepotismo y diferencia de trato, según quién sea el reo, la Justicia pierde su valor de intermediación y arbitraje en la ciudadanía y, lejos de cumplir su fundamental papel, como reglas para las  buenas relaciones de convivencia en la comunidad, se convierte en causa de desafección y en motivo de perturbación de la paz social. 

Ejemplos comparativos que evidencian el favoritismo y la diferencia de trato, según quien sea el reo. 

Respecto a la proporcionalidad de la pena. La reciente sentencia en el caso de la Caixa Penedés, donde su directiva, ha quedado demostrado, se apropiaron de varias decenas de millones de euros y, por reconocer el delito y devolver los millones, se acuerda aceptar la petición del ministerio fiscal, una vez que esta ha sido reducida hasta eludir la entrada en prisión. En cambio, en el caso de Carlos y Carmen, el fiscal, no sólo no les rebaja la pena solicitada por reconocer su participación en el piquete (junto a una treintena de personas más) y proponer a la dueña del local trabajar gratis hasta resarcir los gastos solicitados, sino que el juez, decide aumentarla hasta tres años y un día. (Tampoco se aceptan, las cartas de autoinculpación firmadas por el resto del piquete, ni se admite la prueba caligráfica que demuestre que no fueron quienes realizaron la pintada)

Respecto de la inmediatez del ingreso en prisión. Cabe compararlo con personajes del mundo del toreo y el fútbol como Ortega Cano y J. Mª del Nido que, con sentencias en firme, no entran en prisión hasta después de resolverse el indulto. Por el contrario, en el caso de Carlos y Carmen, sendas comunicaciones, la de ingreso en prisión y la de búsqueda y captura efectuada a la policía, se firman a la par, o sea, se ordena que entren en prisión el mismo día que se les comunica, sin dar ocasión de solicitar indulto, es decir, no se les permite, siquiera, una presentación voluntaria que pueda conllevar posibles beneficios penitenciarios futuros.

Estas son las causas por las que el caso de Carlos y Carmen claman justicia, generan solidaridad, trascienden fronteras territoriales e ideológicas, profesionales e institucionales. Las amplias sinergias que el caso de Carlos y Carmen siguen generando, denuncian el trato desigual para con unas u otras personas respectos de la proporcionalidad de las condenas, y respecto de la arbitrariedad mostrada  en los tiempos y plazos para ingresar en prisión.

Con esta carta solicito, públicamente, el INDULTO PARA CARLOS Y CARMEN Y, mientras este se resuelve, QUE NO ENTREN EN PRISIÓN. Es clemencia que pido a:

D. Manuel Piñar Díaz 
Magistrado-Juez Titular del Juzgado Penal nº 1
Av. Sur, 1-3-5
18014 Granada

D. Jesús María García Calderón
Fiscal Superior de Andalucía
Palacio de Chanchillería
Plaza Nueva, 10 
1807 Granada

22.1.12

 Un caso real

Terminamos de comer el equipo, el jefe de equipo y yo. Mi jefe y yo nos acercamos a la barra de aquel restaurante de menús baratos. Él dirigió su voz hacia la camarera:

- Niña, ¿cuándo te vas a acercar a que te haga una entrevista de trabajo?

- Si es que no tengo tiempo, estoy siempre trabajando aquí.

- Pídele permiso a tu jefe, mujer, que ya verás como es para bien.

- ¡Pero si yo no entiendo de telefonía!

- ¡Pero para eso te formaríamos!


Mi jefe sonreía con mirada picaresca, y me daba un codazo. Acercándose a mi oido me dijo:

- Con ese par de tetas no veas si tiene que vender. Va a vender hasta a mi madre...

- ¡Sí, ya lo creo! - Le contesté yo fingiendo que me parecía muy gracioso que se burlara de la dificultad de mi profesión reduciéndola a un par de pechos y que tratara a esa joven de manera tan indigna.

Es obvio que mi jefe no sabía nada de mí, no pudo leer los informes de año y medio de experiencia que le entregaron mis anteriores jefes, si así fuera, sabría que no se puede insultar de esa manera al único empleado que tiene que no hace su trabajo por dinero sino por el placer de hacer las cosas de la manera correcta.

Esa chica finalmente decidió hacer aquella entrevista de trabajo. Espero que me haya sustituido y que tenga mucho éxito, éxito, éxito, cueste lo que cueste.

9.6.11

Las hadas y el deseo

Los seres feéricos tienen esa capacidad sobre los humanos. Hay quien lo llama glamour. Es como algo mágico que emiten, como no sabemos lo que es, vamos a decir que es como un conjuro que tiene efecto en el corazón de los humanos. El caso es que no puedes resistir el sentimiento que provocan en ti. Entusiasmo puro. Euforia. Simplemente los adoras. Lo más parecido a las estrellas del rock. No importa cuan excéntricos, locos o incluso ridículos lleguen a ser sus actos, estando a su alrededor sentirás que son totalmente deliciosos y perfectos.

Mi encuentro con ellos fue puramente casual. No creo que exista otra manera de encontrarse con ellos, pues son esquivos. Supongo que este viejo soñador venido a menos tuvo un golpe de suerte. No sé bien cómo fue, pero debí acercarme mucho a ellos, y ellos saltaron, literalmente sobre mí.

Primero oí el golpe de un peso que caía sobre el cristal, sin romperlo. Miré arriba y allí estaban, mirándome tumbados en el techo acristalado (de un largo tunel subterráneo). No sé qué pensaban, no sé si están acostumbrados a ver humanos. No sé si les gustamos, no sé si ni siquiera pueden tener una opinión al respecto. Pero el caso es que despertaron mi conciencia, parcialmente, y es por eso que puedo contaros esto.

Él era gigantesco. Sólo llevaba puesto un pantalón negro y lucía una musculatura enorme, debía ser fuerte como un león, y también era rubio, aunque su pelo era tan corto que casi podía verle el cráneo. Ella en cambio era menuda y delgada, de piel sonrosada y cabello castaño. Grandes ojos azules en los que sin duda podría haberme quedado atrapado. Lucía las piernas con una falda de tul blanca (supongo que hay tradiciones que nunca se pierden), y la camiseta estaba adornada con perlas y pequeños abalorios de plata.

El glamour actuó como una droga, rápida y eficaz, en cuanto se acercaron. Cuando viajo suelo ser de lo más desconfiado, a menudo incluso agresivo, no me gusta que se me acerquen y de manera instintiva reacciono huyendo. Pero con los seres feéricos esto no funciona. No puedes huir porque simplemente no puedes desear una cosa así. Al contrario. Al segundo estaba en frente de ella, muy cerca, sorprendiéndome a mí mismo, sonriéndole como un bobo y lanzándole cumplidos sobre lo hermosa que era la ropa que llevaba. Ella en cambio no movía un musculo ni hablaba. Sólo sonreía. Es posible que no entendiera nada de lo que le estaba diciendo, o que simplemente no le importaba lo más mínimo. Me figuro que si saben del efecto del glamour poco les puede importar las alabanzas de un humano.

La pareja de hadas de pronto eran la cosa más increible que me había pasado en siglos, pero supongo que cuando dejé de llamarles la atención, ellos simplemente desaparecieron. Así que me puse a vagar por los túneles del subterráneo, y pronto me di cuenta de que más y más humanos estaban haciendo lo mismo que yo. Los tuneles empezaron a abarrotarse de gente y yo seguía a la marabunta, gente que en su mayoría parecía dormida, soñando, pero sin poder detenerse a pensar que estaban soñando. Y finalmente me topé con el lugar. Con el escenario.

Una enorme plaza subterránea, abarrotada de gente, y a un lado el escenario. Y en el escenario, aún más gente, y entre la gente, ellos. Los seres feéricos construían mientras cantaban.

Si os digo que no se trataba de un concierto me diréis que es claramente lo que parecía. Pero estos seres se dedicaban a construir y la música... la música parecía sólo la consecuencia de sus actos. Ella utilizaba grandes y pesadas máquinas: tornos, fresadoras y taladros, empleaba vidrio, bronce, oro... pero también elementos orgánicos: cacao, vainilla, ortigas... Y emitía un ruido ensordecedor, pero ese ruido, de alguna manera, ella conseguía controlarlo y se hacía rítmico, armonioso, bello, probablemente era parte de los efectos del glamour, pero también mientras sonaba, el hado cantaba con una voz suave que acariciaba y el resultado era de una belleza turbadora. Por otro lado, los seres feéricos construían objetos que no parecían tener ninguna utilidad, pero también estaban impregnados de aquel glamour irresistible que los hacía apasionantes y no podías perderlos de vista.

Así que al final, ¿cantaban o creaban?, ¿o creaban y cantaban? ¿o simplemente eran, y hacían porque eran? No lo sé. Yo sólo estaba conmocionado, enamorado de ambos, feliz, borracho de arte y belleza. Y les decía:

- Dime que no estoy soñando. Dime que mañana voy a acordarme de esto, y vais a seguir existiendo. Si no existís, os habría que inventar.

Y ellos sólo me miraban y sonreían, cantaban y creaban, rodeados de soñadores dormidos, como polillas, atraídos por la luz de los seres feéricos. Y yo también.

Y así pasé la noche hasta que entendí que era la hora de encontrar el camino a casa. Volver a casa suele ser sencillo. La casa de uno está de alguna manera atada a uno, y para volver sólo hay que desearlo. Pero esto a veces lleva su tiempo. Especialmente cuando caes en los enredos del glamour. No deseas marcharte, ¿cómo vas a desear volverte a casa cuando más te estás divirtiendo? E hice todos los preparativos. Y me despedí de ellos mil veces, sin dejar de recordarles lo guapos que eran y lo mucho que me gustaban, y caminé por los túneles del subsuelo sin mirar atrás, aún con lágrimas en los ojos y una sonrisa de oreja a oreja, tratando de retener en mi mente aquella música que se volvía más y más lejana. Pero en el umbral de la puerta, unas extrañas criaturas me aguardaban.

Me pilló por sorpresa, debe ser costumbre en esta parte del mundo. Mire atrás y allí estaban, idénticos, debían ser cuatro o cinco, me miraban, desafiantes. Su aspecto era humano, pero estaban bien despiertos y no sé qué pretendían de mí, pero no parecía bueno.

Ya os he dicho que soy desconfiado. No me paro a preguntar, si siento miedo reacciono. Nunca hago daño a nadie, evito usar el dolor, y sé que si tengo que enfrentarme a soñadores como yo, no hay gran cosa que temer, pues ellos también despertarán y quizás ni si quiera puedan recordar nada. Pero me curo en salud, es algo instintivo.

En un lugar como este la magia existe, y surge de la voluntad. Si hago patente mi voluntad, mi voluntad se hace patente. Suele comenzar con el verbo, o a veces gesticulo y muevo los brazos. Primero deseo hacerme invisible. Me concentro en mi cráneo para que esto ocurra, es como darle a un botón en mi cabeza. Nunca tengo claro que lo consiga, pero a veces funciona. Y después les grito para que se alejen de mí, levantando los brazos, extendiendo bien las palmas de las manos. Esto los mantiene a raya. A veces grito palabras que ni yo sé que significan. Pero funcionan. Sin duda son más antiguas que uno mismo, están ahí y simplemente las recojo. Me sorprendí a mí mismo. Quizás la noche de glamour me había dado fuerzas, ya que mi magia estaba funcionando muy bien. Aquellos seres estaban enormemente contrariados y sorprendidos. Y quedaron más sorprendidos cuando les grité:

- ¡Y ahora sois Uno!

Y en uno se convirtieron: Una fuerza invisible los pegó al instante, uno con otro. Los soñadores somos maleables, nuestra forma depende de la voluntad, y si la voluntad es lo suficiente fuerte puedes hacer cosas así sobre las formas de los otros. Es sencillo pero tienes que tenerlo claro. Yo lo aprendí sufriéndolo en mí. Os lo contaré más adelante.

Así que el conjuro los dejó desconcertados y no podía moverse. A veces pienso, pobres, quizás sólo querían que me quedara un rato más allí.

Pero quizás... eran parte de mí mismo. Teorizo con esta idea. Esas cosas ocurren. Si uno está dividido entre el deseo de quedarse, imbuido por el conjuro del glamour de las hadas, y la necesidad de volver a casa (como la Ceninicienta, uno tiene que volver antes de que suenen las campanadas del reloj), si la voluntad es fuerte, puede dividir en pedazos a uno. Pero el sentido de supervivencia prevalece, y quizás por eso fue mi voluntad que volvieran a ser uno. Quizás por eso deseé algo así. Quizás por eso pude marcharme sin mirar atrás. Y según salía a la superficie de aquel subterráneo, y sentí que llegaba a casa, pude oír, justo a tiempo, el sonido del despertador.

28.5.11

Estas fotos han llegado a mi correo personal. Son de Plaza Catalunya y corresponden a la reacción violenta, ilegal e injustificada de los mossos contra una reunión pacífica de gente desarmada. Animo a todos los blogs del mundo a difundir y denunciar este atropello contra los derechos humanos.








2.4.11

Mundo Cabezabajo (berkeleyadas)

El tiempo es fruto de la incapacidad que tenemos las entidades físicas para contemplar el mundo de un solo vistazo.


La velocidad de la luz es el máximo de velocidad que alcanzan nuestros cerebros en sus procesos mentales.

No hay espacio, sólo hay procesos mentales, como un ordenador que va cargando datos, cuando nos movemos, la información va procesándose en nuestra memoria.

24.8.10

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Sobre mí

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Siempre he estado interesado en la comunicación y en las relaciones sociales, así que en 2001 comencé estudios universitarios de Psicología en Jaén y Nancy (Francia). En 2007 decidí emprender una nueva trayectoria profesional en el mundo de la comunicación y ventas. Simultaneé mi primer empleo como Agente Comercial con estudios de Comercio y Marketing. Desde entonces he dedicado mi tiempo profesional a desarrollar mis cualidades en este sector, especializándome en TIC, y en Marketing 2.0. Hoy por hoy, establecido en la hermosa Córdoba, he encontrado en el intercambio comercial mi verdadera vocación.

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